Día con día, se cuentan los muertos,
¿y quién cuenta las lágrimas que se derraman?
El reloj sigue su marcha…
Con temor, observo nuestras lágrimas,
ahora forman ríos,
entremezclados con tierra y sangre.
El dolor se percibe en el aroma del campo,
el ruido de la ciudad,
el llanto de los niños,
de los padres,
de los abuelos…
y se desvanece ante quien la ama?
¿Por qué?...

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