¡Ah! Cuanto añoro esas noches al calor de la luna, cuando te escuchaba cantar,
aún sigo esperando que la puerta se abra y aparezcas con esa dulzura en la mirada.
Hoy, mi voz es lo único que escucho, soy una sombra …
¡Soy el olvido, que espera con ilusión,
escuchar la voz que rompa el hechizo de la noche!.
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