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sábado, 5 de noviembre de 2011

¡Y de nuevo quise volar! / And again, I wanted to fly!

Mi risa iluminaba el lugar al que llegaba,  mis pequeños pies intentaban correr, no importaba la rapidez, solo sentía la brisa acariciándome, tropezaba y sin titubear me levantaba a seguir corriendo, ¡Quería volar, como las gaviotas que revoloteaban a mí alrededor,  soñaba elevarme con el viento!.
Por un momento, cerré los ojos, suspiré y cuando al fin los abrí… extendí mis brazos queriendo imitar aquella niña que un día fui, ¡quien trató de volar, quien reía al caerse!.

 De pronto reconocí la brisa en mi rostro, el sol sobre mis mejillas, abracé al viento… Y de nuevo ¡deseé volar!

 ¡And again, I wanted to fly!
 

My laughter lit up the place, my little feet tried to run, no matter the speed of the race, I just feel the breeze caressing me, stumbling and without hesitation I got up to keep running, I wanted to fly, like seagulls hovering around me, I dreamed soar with the wind!.

For a moment I closed my eyes, sighed and when I woke up ... I extended my arms trying to imitate the girl that one day I was, the little girl who tried to fly, who laughed as she fall!.

Suddenly I recognized the breeze on my face, the sun on my face, finally I hugged the wind ... And again, I wanted to fly!

 
 .. for who i was...
 

domingo, 2 de octubre de 2011

El Dragón (versión completa)

Juanito, es un niño muy bueno, nunca hace travesuras y lo que más le gusta es dibujar,  se deslumbra  con  los colores y dibuja lo que vive en su imaginación. Su primer dibujo fue  un arcoíris, luego, un perrito con cola larga y una mariposa en su nariz, un circo con muchos payasos, una pelota, un policía, etc., a su corta edad, sus dibujos a los ojos de los adultos, son sólo garabatos sin forma, de mil colores, pero para los papás de Juanito son los dibujos más bellos.
Cuando Juanito termina un dibujo, corre a los brazos de su madre, quien le aplaude y premia con dulces y besos; su padre cuelga el dibujo en el refrigerador y cada vez que llegan los amigos, les invita a contemplar el arte de Juanito.
Un día Juanito, tuvo una gran idea: Dibujaría  en todas las paredes, las llenaría de color y sus dibujos cobrarían vida, ¡sus padres estarían tan orgullosos de él!-pensó.
Miraba fijamente sus colores, no podía decidir con cual comenzar, ¡el azul –exclamó- pintaré una mariposa azul! y tomó con su pequeña mano el color, eligió  una pared y comenzó a dibujar. De pronto, la sala estaba llena de colores, formas y de ese olor a marcador y plastilina, imposible de pasar por alto.
Mientras tanto, su madre en la cocina, le decía: Juanito, ¿te estás portando bien?, no escucho ningún ruido, ¿estás dibujando?
A lo que Juanito contestaba: ¡Me estoy portando bien mamá,  no hago travesuras,  estoy dibujando, te daré una sorpresa!
Su mamá al escuchar su voz, se tranquilizaba y continuaba cocinando. Pasaba un tiempo y volvía a preguntar lo mismo, a lo que Juanito contestaba de igual manera.
El tiempo pasaba…
Y Juanito, seguía dibujando y adornando con plastilina, los cochecitos, las nubes, los gatos, los perros, las flores, los duendes, no se cansaba de dibujar; su imaginación era tan grande, que faltaban paredes para plasmar el mundo que quería.
Su madre, al fin, decidió salir de la cocina y quedó paralizada al observar, que sus paredes blancas,  ya no lo eran. Todas, hasta donde Juanito alcanzaba con su sillita, eran una mezcla de colores y plastilina.
Ella  no sabía cómo reaccionar, preguntándose mil veces ¿Qué debo hacer?, ¿Le grito?, ¿Le doy un coscorrón?, ¿Lo regaño?, después de reflexionar mil veces a la velocidad del rayo, pensó que reaccionando así,  podría asustarlo y convertirlo en un niño rebelde.
Mientras tanto, Juanito al ver a su madre, comprendió que la sorpresa, no era bien recibida, y la  gravedad del rostro de su madre, lo asustó y poco a poco la veía acercarse.
Su madre, con astucia le dijo: Juanito no vuelvas a hacer travesuras. Los niños muy traviesos se enfrentan a un enorme dragón mágico,  de muchos colores, con enormes alas, garras y dientes, el niño escuchaba con sus ojos tan grandes como platos, satisfecha su madre se dio la vuelta, pensando que jamás Juanito volvería a hacer algo parecido.
Juanito, se quedó quieto, pensando, asombrado por la historia que su madre le había contado. Observaba sus dibujos, imaginó al gran dragón mágico de tantos colores y pensó que no tendría tantos lápices de color, para poder dibujarlo.
Desde ese momento, Juanito elabora largas listas enumerando travesuras, contando y calculando cuantas tiene que hacer, para poder ver a tan fantástico ser.
Dedicado a mis 2 hermosos niños Luis y Gael.
Nayeli M.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Los monos...

monos
La selva era imperfecta para los monos, no había un árbol  suficientemente grande y elegante que los monos quisieran. Día con día los monos no dejaban de fastidiar a los demás animales de la selva, no realizaban sus labores, se burlaban de los demás animales, creaban chismes, exigían, hacían escándalo y se quejaban....El rey de la selva estaba hastiado de tantas quejas, un día  se decidió y citó a cada mono a una hora distinta. Tres días antes de las reuniones que concertó, no salió de su cueva, se dedicó a relamerse los bigotes,  alisar su melena, no hablaba con nadie, ni quería que nadie se le acercara y así esperó hora tras hora cada reunión con cada mono...
Mientras que el rey esperaba, los monos entre brincos, gritos y saltos, discutían sus múltiples reclamos,  difamaciones para acusar a cada miembro de la selva y  exigir las mejores condiciones para ellos… 10 bananas enormes diariamente para cada uno,  10 árboles con lianas suficientes para que ellos pudieran colgarse sin esfuerzo,  10 pájaros que con su pico les hagan piojito a cada uno, una jirafa para alcanzarles hojas si se les apetecía, una cigüeña que les llevara  agua,  hormigas para que sean su botana, un elefante para que pudieran burlarse, unas tortugas para ser su pelota y así siguieron hasta que se agotó la imaginación…
Cada mono llegó  puntual a la cita con el Rey de la selva… uno a uno entraron a la cueva del león…
Nunca más se escuchó una sola queja...

domingo, 24 de abril de 2011

La Isla Cubo

El Rey Jorge, ha pedido a  Luis y Gael príncipes del reino vecino de Avalonnis, que rescaten a la princesa Giovi; el Duende Verde la tiene secuestrada y cautiva en la Isla Cubo. Un pulpo gigante, no deja que nadie se acerque y ha hundido a todos los barcos que lo han intentado. El hada del bosque es la encargada de guiarlos en ésta arriesgada misión, que consiste en atravesar el bosque encantado, llegar al mar, enfrentar al pulpo gigante y rescatar a la princesa. En la costa les espera el barco Farid el más veloz del reino, para transportarlos a la Isla Cubo.
Los príncipes Luis y Gael, encontraron al Hada del bosque junto a las caballerizas del castillo. Gael al verla comentó en voz alta: Ella no puede ser el hada del bosque; no tiene alas, es peluda, tiene cola  y… ¡Calla! – Le interrumpió– Luis avergonzado. El hada del bosque los miraba enojada y dijo: ¡Si, soy un hada, no lo duden!, les guiaré al barco Farid, suban a sus caballos, el camino será largo.
Dos hermosos caballos aparecieron ante sus ojos. El caballo más alto de pelo blanco, se acercó a Luis y le dijo: me llamo Kor seré tu compañero… ¡No puede ser, los caballos no hablan! –interrumpió Gael. El segundo caballo de pelo dorado con estrellas en los pies,  comenzó a reír y dijo, mientras se acercaba a Gael: ¿escuchaste lo que dijo Kor? sorprendente sería   que un caballo no hable, mi nombre es Rod, yo iré contigo.
Luis y Gael montaron sus caballos, el hada subió al hombro de Luis  y así comenzaron juntos su nueva aventura.
El bosque encantado era hermoso, Luis y Gael admiraban los árboles plateados, dorados, rojos y azules, en sus ramas viven hadas y duendes, quienes tímidamente se asoman a verles.
Al llegar a la mitad del bosque, apareció frente a ellos, un duende de color verde y les dijo: ¡Alto!, no den un paso más, sé que su intención es alejar de mi a la princesa Giovi. Si se empeñan enviaré a mi dragón y los devorará.
Luis le contestó: Duende Verde, nosotros no le tememos a un dragón, con nuestras espadas lucharemos contra él. Gael continuó: Libera a la princesa o la liberaremos nosotros. El Duende Verde, furioso dio una patada en el suelo y desapareció.
De pronto, el día se convirtió en noche, el viento sopló con fuerza, los árboles lloraban con el sonido del viento, al escuchar un terrible rugido que hizo temblar al bosque entero, las hadas y duendecillos corrieron de inmediato a ponerse a salvo.
Un enorme dragón, se abría paso entre los árboles y enfrentó a los príncipes. Gael al momento de verlo a la cara, comenzó a reír y le dijo: ¿eres tú el dragón, a quien debemos temer?, el dragón comenzó a reír y le contestó: ¿y ustedes son los príncipes valientes que quieren liberar a la princesa?
Todos estaban sorprendidos, ante la conversación que Gael sostenía con el dragón, y Luis finalmente preguntó: ¿Se conocen?, Gael asintió con la cabeza, sacó de su bolsillo un pedazo de chocolate, se lo dio al dragón quien lo devoró y se relamió los bigotes. El dragón y yo somos amigos –dijo Gael– lo conozco desde que brotó del cascarón. Hace tiempo desapareció del valle de los sueños y jamás supe porqué.
El dragón continuó con la historia: Mis padres fueron secuestrados por el Duende Verde, él los llevó a la isla Cubo, desde entonces soy su esclavo.
Dragón, te prometo que rescataremos a tus padres, al igual que a la princesa, únete a nuestra lucha, –dijo Luis. El duende escondido, observaba la escena con gran enojo, tengo que adelantarme  –pensó y luego desapareció.
Luis, Gael y sus amigos, terminaron su travesía por el bosque, llegaron a la orilla del mar y abordaron a Farid, el viento les favorecía y  el mar lucía hermoso, los peces nadaban junto al barco, mientras el dragón volaba siguiéndolos.
Mientras tanto, el duende desde la Isla Cubo, lanzó un hechizo al mar. Entonces, comenzó una gran tormenta, las olas eran cada vez más grandes, el viento soplaba furioso, era casi imposible seguir navegando. Luis se mostraba nervioso, no podían controlar a Farid, ni orientarse en la tormenta. El dragón gritó a Gael: Ata una cuerda al barco y yo les guiaré desde el cielo, así lo hizo Gael. Farid, parecía volar sobre las enormes olas. De pronto unos enormes tentáculos salieron del mar y rodearon al barco para hundirlo. Luis y Gael con sus espadas trataban de cortarlos, pero no podían, el barco comenzó a hundirse.
El hada gritó: ¡Luis y Gael unan sus espadas! Cuando las unieron, ella se desvaneció sobre ellas, a partir de ese momento,  cuando las espadas de Luis y Gael tocaban un tentáculo este disminuía de tamaño, y así, el enorme monstruo marino terminó siendo tan pequeño que dejó de ser un peligro.
Poco a poco, la tormenta se convirtió en llovizna,  Kor y Rod gritaron, ¡Tierra a la vista!, hemos llegado a la isla Cubo. Desembarcaron, y descubrieron que las rocas tenían la forma de cubo, al igual que los animales, plantas y flores. Apenas tocaron tierra,  el Duende Verde apareció y les dijo: Les entregaré a la princesa y a todos los seres de la isla, si uno de ustedes decide quedarse voluntariamente en la isla Cubo.
Luis y Gael sacaron sus espadas y dijeron: ¡Todos nos iremos y tú  solo te quedarás!
Por favor  –dijo el Duende Verde– no quiero quedarme solo, nadie quiere ser amigo de un duende feo y verde, ¡Lo que daría por tener un amigo!, comenzó a llorar y patalear.
El dragón conmovido dijo: Duende Verde yo seré tu amigo, me quedaré contigo pero tienes que comprender que un amigo no se gana por la fuerza, se gana con amor y respeto, la amistad es un tesoro que se gana día con día, y para comenzar tienes que confiar en los demás, libera a todos en la isla, muéstrales tu corazón, tu arrepentimiento y verás que te querrán.
 El Duende Verde al escuchar al Dragón brincó de alegría y dijo: ¡Así será, amigo dragón! todos los seres de la isla son libres, les demostraré que no soy malo. En ese momento, la princesa apareció  y  todos los seres de la isla recuperaron su forma natural.
Luis y Gael abrazaron al duende ofreciendo su amistad, y le dijeron a la princesa al unísono: ¡Es hora de regresar a casa!
Entonces, una voz retumbó la Isla, ¡Oh, No!– gritaron Luis y Gael– ¡nos han descubierto!
¿Qué hacen fuera de casa, bajo la lluvia? –Gritó su mamá– van a enfermarse, ¡vengan inmediatamente, de lo contrario, mañana no saldrán a jugar!
En un instante todo se desvaneció,  Luis y Gael corrieron a su casa, no paraban de hablar: Mamá teníamos que rescatar a la princesa del malvado Duende Verde, ya no es malo –dijo Luis– solo tenía miedo de estar solo. Y que crees mamá, encontramos al dragón que se perdió en el valle de los sueños, aquel que le gustaba el chocolate –dijo Gael– ¿recuerdas?…
Su mamá los abrazaba, y les dijo: A cambiarse de ropa, niños, he preparado leche con galletas.
¡Rápido Gael, vamos! –Dijo Luis– y ambos corrieron a su cuarto a cambiarse de ropa.
Afuera de la casa aún llovía, y sobre el jardín  quedaron: Las dos espadas, un barquito de papel, dos caballitos de madera, un cubo lleno de tierra y un gran charco.
Junto al cubo, se escuchó una vocecita: ¿se fueron tan pronto?, dijo suspirando el Duende Verde,  una ratoncita blanca le respondió: Si, pero mañana regresarán, vamos a casa, es hora de descansar.
El Duende Verde, le preguntó: ¿y mañana que aventura tendremos, qué te parece si traemos al gigante que quiere comerse todos los pasteles del mundo?
¡Duende Verde, que imaginación tienes! –Dijo– riendo la ratoncita.
Y ambos caminando se alejaban del jardín, discutiendo sobre la aventura que tendrían la mañana siguiente, hasta que se perdieron en la oscuridad.

martes, 19 de abril de 2011

¿Un Ángel es eterno?

A una estrella, le pregunté:
¿Un Ángel es eterno?
La estrella me sonríe, me  besa y  contesta,
Niña mía, un Ángel es eterno,
mientras en tu corazón
le des el hogar necesario para vivir,
 espacio para conservar los recuerdos,
una sonrisa, una lágrima y el deseo
de aparecer por siempre en tus sueños.

Estrella mía, ¡mi Ángel es eterno!
En mis sueños siempre está,
 mi corazón alberga mucho espacio,
para llenarlo con tantos recuerdos,
no quiero olvidar, el calor de sus manos,
su cálida risa, sus abrazos, sus palabras,

 pero temo al paso del tiempo,
 los recuerdos se esfuman poco a poco...

Niña mía no temas, -contestó la estrella-
el tiempo no puede borrar
El amor tan grande que tienes,
No dudes mas, ¡un Ángel es eterno!

domingo, 17 de abril de 2011

¿Do you love me?

As every night, my mother in her black dress,comes to my room and kiss me, I ask her: Mom, ¿do you love me?, she answer me: ¡Baby I love you, beyond the moon, sun and stars!, she embraces me lovingly and lulls me with her song.
 

One night, when I was asleep, my father comes to the room where we were, and told her: Estela, you have to accept that our daughter, doesn't lives anymore!, he embraced, rinsed her tears and closed the door.

The next night I waited for her, and next night... and  next night ... but she never returned.

Today, I sing alone and before I sleep, I ask to the night: ¿do you love me?, silence is heard ... I never get an answer.

lunes, 11 de abril de 2011

El dragón

Asustado veía a su madre acercarse, ella con astucia le dijo: Juanito no vuelvas a hacer travesuras. Los niños muy traviesos se enfrentan a un dragón mágico de muchos colores, con enormes alas, garras y dientes, el niño escuchaba con sus ojos tan grandes como platos, satisfecha su madre se dio la vuelta. Desde ese momento Juanito elabora listas enumerando sus travesuras, contando y calculando cuantas tiene que hacer, para poder ver a tan fantástico ser.

Necedad

Me he acostumbrado a mi sombra, a cerrar las puertas a los momentos que añoré. Ni el viento sabor a sal, ni el azul que me inspiraba, ni el sol que alegraba mis días, me hace sonreír, se  oscurece  mi camino, por la absurda necedad de un destino no escrito por mí

suave

suave
Por ahi esta la tierra prometida..